9o. Dom
Ord Ciclo A antes Cuaresma (Id=186)
Primera Lectura
Hoy pongo ante ustedes la bendición y la maldición
Lectura del libro del Deuteronomio
11, 18.26-28.32
En aquellos días, Moisés habló al pueblo y
le dijo:
"Pongan en su corazón y en sus almas estas palabras mías; átenlas a su
mano como una señal, llévenlas como un signo sobre la frente.
Miren: He aquí que yo pongo delante de ustedes la bendición y
Así pues, esfuércense en cumplir todos los mandamientos y decretos que hoy
promulgo ante ustedes".
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo Responsorial
Del Salmo 30
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.
Esto mihi, Dómine, in rupem praesidi
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo
nunca defraudado. Tú que eres justo, ponme a salvo; escúchame y ven pronto a
librarme.
Sé tú, Señor ,
mi fortaleza y mi refugio.
Esto mihi, Dómine, in rupem praesidi
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla que me salve. Tú, que eres
mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme y guíame.
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.
Esto mihi, Dómine, in rupem praesidi
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y
sálvame, por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de corazón ustedes, los
que en el Señor esperan.
Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.
Esto mihi, Dómine, in rupem praesidi
El hombre es justificado por la fe y no por cumplir la ley de Moisés
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
3, 21-25.28
Hermanos: La actividad salvadora de Dios, atestiguada por la ley y los
profetas, se ha manifestado ahora independientemente de
En efecto, como todos pecaron, todos están privados de la presencia salvadora
de Dios; pero todos son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de
la redención llevada a cabo por medio de Cristo Jesús, al cual Dios expuso
públicamente como la víctima que nos consigue el perdón por la ofrenda de su
sangre, por medio de la fe.
Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe y no por hacer lo que
prescribe la ley de Moisés.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése
da fruto abundante.
Ego sum vitis, vos pálmites, dicit Dóminus; qui manet
in me, et ego in eo, hic fert fructum multum
Aleluya.
La casa edificada sobre la roca y la casa edificada sobre arena
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
7, 21-27
Gloria a ti, señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"No todo el que me diga ¡Señor, Señor!, entrará en el Reino de los cielos,
sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día
muchos me dirán: ¡Señor, Señor!, ¿no hemos hecho, en tu nombre, muchos
milagros? Entonces yo les diré en su cara: Nunca los he conocido. Aléjense de
mí, ustedes, los que han hecho el mal.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las
crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se
cayó porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las práctica,
se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la
lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella
casa y la arrasaron completamente.
Palabra de Dios.
Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice "Credo".
El misterio pascual y el pueblo de Dios
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, nuestro Señor.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del
pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación
consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a la
luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con todos los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria.
[Misa]